Maravillas Microscópicas 1

El 15 de octubre del 2025, en el Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav, se celebro la primera presentación del libro “Microscopico Wonders. The Science of Seeing the Invisible” (lo pueden adquirir aquí). Enseguida, comparto el texto de mi intervención en esta ocasión.

Buenas tardes queridas y queridos colegas, estudiantes, estimados miembros del público que visiten a este Centro de Investigación y de Estudios Avanzados. Es un tremendo placer y un verdadero honor para mí introducir el libro “Microscopic Wonders: The Science of Seeing the Invisible”. Agradezco profundamente la confianza del Dr. Abraham Rosas Arellano, quien me invitó escribir una introducción. Para poder hacerlo, tuve el privilegio de leer los capítulos y apreciar las figuras – mejor dicho: las obras de arte que acompañan el texto, porqué este libro, como verán, es producto de una colaboración extensa y estrecha entre el arte y la ciencia. 

El Dr. Marcelino Cereijido, profesor emérito de nuestro Departamento, publicó hace un par de años su ensayo titulado “Hacia una Cultura Compatible Con la Ciencia” y bromeaba con el slogan político contemporáneo que México necesita una 4C. Hace solo dos días, el Dr. Pablo Rudomín, también profesor emérito del Departamento organizó un espléndido evento en el Colegio Nacional exponiendo con el apoyo de colegas destacados el pensamiento interdisciplinario e innovador del primer director del Cinvestav, Arturo Rosenblueth. Allí, entre los fisiólogos que se formaron por Rosenblueth se mencionó el Dr. Ricardo Miledi, fundador del Instituto de Neurobiología de la UNAM en Juriquilla y uno de los mentores de Abraham Rosas Arellano, los otros dos son los Dres. Ataulfo Martínez-Torres y Alfonso Cárabez. Abraham caracterizó nuevos miembros de los receptores GABA extrasinapticos en su tesis de Doctorado y tuvo acceso a dos microscopios de punta: un confocal y otro electrónico de transmisión.

Rosenblueth, Rudomín, Miledi, Cereijido son nombres que conllevan peso académico importante, además son individuos que decían y dicen las cosas como son. Por su sinceridad y por ser directos, tienen mis respetos. Me atreví entonces en la introducción al libro hacer tres cosas. 1) Contar la historia de cómo conocí el autor principal y dentro de ella hablar de sus hallazgos científicos. 2) No solamente señalar las maravillas del libro, pero también señalar lo que, a mi parecer, le faltó. 3) Contar la historia de México – en menos de una página – llegando a la creación de sus instituciones científicas. 

Especialmente sobre el intento de resumir la historia de México, Abraham me preguntó: ¿Qué tiene que ver esto con el libro de microscopía? 

Intento entonces al revés aquí para explicarme: La cultura compatible con la ciencia requiere instituciones donde se cultiva el pensamiento, los hábitos y las prácticas científicas. Ese tipo de instituciones aparecen solo el siglo pasado en México, mientras que en otros países llevan varios siglos de tradición e influencia social. Es confiando e invirtiendo en ellas que multiplicaremos productos como el libro que estamos celebrando hoy. Vean: Abraham se educó en la UNAM y en el Cinvestav recibiendo becas de maestría, doctorado y posdoctorales, también realizó una estancia de dos años en la Universidad Austral de Chile. Ya mencioné los microscopios que tuvo a su disposición y quienes fueron sus mentores. El resto del camino para interactuar con los artistas se los contará él en un momento. 

Yo quiero aquí preguntar: ¿si en lugar de acudir en mi laboratorio hace 10 años vendría hoy, con laseres del confocal del Departamento descompuestos y con la incertidumbre de la situación de las becas que estamos viviendo, podría caracterizar los movimientos de las proteínas a nivel subcelular que hizo visibles para nosotros por primera vez, hace diez años? 


Otra pregunta: ¿Por qué reclamo en mi introducción del libro que no hubo capítulos para Cryo-electron microscopy, microscopía de fluorescencia de rayos X de alta energía y microscopía de super-resolución, si sé que en México no contamos ni con sincrotrones ni con microscopios que se inventaron en la última década? 

En parte fue para hacer un llamado a que invertimos a la adquisición de la infraestructura que nos permita ver lo invisible y que defendemos las becas de los estudiantes cómo si fueran nuestras.

Pero cierro con una última pregunta seguida de una propuesta. La pregunta es si ubican ¿quien es Osamu Shimomura? El Dr. Shimomura, se fascinó porqué al incidir luz ultravioleta a una medusa ella aparecía verde y encontró que esta propiedad se debía a la presencia en este organismo de la proteína fluorescente verde que casi todos hemos usado en nuestras investigaciones. Compartió el premio Nobel para este hallazgo en el año 2008. 

Les muestro uno de los trabajos de la pintora Fabiola García Zamorategui, aquí presente, y mi sugerencia es que encontremos un sitio público, bien transitado, para imprimir sus obras en grande y exponer los personajes que ella revivió con su talento, junto con las palabras de ese libro sobre lo que regalaron a la microscopía. Contribuyendo, así, hacía una cultura compatible con la ciencia.

Muchas gracias.

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